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Sant Llorenç de Munt i L'Obac 


 

Agua, agua, agua, aguanta chaparrón, aguanta, que ya nos mojaremos solitos

se puede alternar los días de más lluvia por ...

Vale saldremos otra vez juntos Enrique, pero ni en barco ni en submarinoTireless

 

Por fin ..., el tan esperado Encuentro en la Tercera Fase Aguatica con nuestro amigo Enrique Belmonte tuvo lugar. El día 17/11/01 se despertó con lluvia pero los chicarrones del zumo Bttero no le tienen miedo a la muerte -como los legionarios-, así pues nos encontramos en Terrassa tal como nos indicó Enrique, el cual nos tenía preparada una sobredosis de DBdlL (droga-bicicletera-de-la-leche), por lo que se presentó con refuerzos castigando también a su/nuestro amigo Javier, por cierto, saludos a sus compañeras de trabajo un abrazo y un beso ..., o dos si no se enfadan.

 

Por donde iba?. A si..., es que hay cosas que me despistan. Bueno poseso, empezamos a darle vueltas a las ruedas y aquí ya nos dimos cuenta que’l guía, osease Enrique, no iba con las pinturas de guerra pero le salían chispas de los pies, por la Riera de les Arenes, vamos que iba sobrao.

 

-E: No, no te creas, si estoy muy flojo porque ... .

 

Ja, ja, ja que trolero el tío. Puso la directa y empezó a tirar; cómo no, pa riba, riba, riba, riiiiiba, ¡¡¡ viva las lagrimas que aclaran la vista !!!, ¿pero si las nubes las limpia San Pedro, pa que subimos nosotros hasta el cielo?. En fin ..., el bosque comenzaba a rodear el camino, y el color verde nos daba esperanza de que esto cambiaría y empezaría a bajar algún día. Alucinaciones oculares de La Mola con sus 1104. Bueno Enrique nos juró que detrás de las nubes que cubrían la cima estaba el picachu, pa cerciorarnos nos hicimos una afotografía donde el lo llama The Grand Canyon. Nota: el Marqués nos colocó delante de los pinos. Unineuronal ?..., quien puede saberlo .

 

Y por fin ..., bajaaadaaaahyyyyayahyyyy!!!!. Incalificable, no existe el adjetivo y a mí ni se me ocurre, bueno podría calificarla: la antiestreñimiento. Las regatas en el suelo, por efecto del agua, le daban un punto de cagalera –con perdón- provocando que la adrenalina se mezclase con el sudor haciendo un cóctel explosivo, que automáticamente te dan ganas de ir al WC, ¿pero cómo te lo montas a 50 Km/H con las manos en los frenos, el deney en la boca y el pantalón con tirantes?. Se admiten sugerencias. No vale parar la bici ..., así llegamos a un cruce apretando el ..., resuello.

 

Cambio de ritmo, ... que giramos; el guía nos mete por senderos y salimos a la Mare de Déu de les Arenes en la carretera que sube a Sant Llorenç Savall, punto de avituallamiento para todos ..., si no lo matamos antes y entonces solo será para 8 descerebraos: Javier y 7 de Sant Boi. ¿Alguien se pregunta por qué?, pos haber venio, que esto se cuenta muy pronto pero hay que sufrirlo en las propias, mismas y de uno, carnes. Que no es por no contarlo, si sha de contar se cuenta, pero contarlo sin saber lo que es el dolor ..., bueno lo cuento.

 

La zona nos deleita con sus frondosos bosques, de la carretera enlazamos otra vez con camino hasta llegar al Río Ripoll, aquí, aquí viene lo de ..., pa matarlo, porque lo que viene se avisa y venimos en submarino; coño Enrique que acabamos de conocernos, deja algo pa cuando haya confianza cacho ... . Como os podéis imaginar el río Amazonas, digo, Ripoll, bajaba un poquito cargado; el vado habilitado para pasar tendría unos 10 o 15 metros de ancho por mucha agua y fuerza bravida, pero como llevamos al Marqués, que es unineuronal, le hicimos pasar primero, por aquello de si la corriente se lleva a alguien que sea el que menos ..., bueno que sea la aristocracia. Viendo que sobrevivió decidimos pasar todos (otra vez será). Continuamos subiendo por buena pista, cruzamos esta vez el Torrent del Castellò y buena parte del tramo se desenvuelve entre vegetación por un lado, agua por otro y clapas de hielo por otro, los peces llevaban bufanda y Javier manga corta. Bajamos por un camino catalogado “del loco”, donde los surcos vuelven a romper el camino y llegamos a Sant Llorenç, como indiqué antes lugar donde almorzamos.

 

Entramos a saco en el bar, metimos las bicis, nuestros cuerpos mojados ..., y hasta el agua que iba dentro de las zapatillas junto con los pinreles; aunque esto lo resolvimos rápidamente, ... nos quitamos los calcetines y los colgamos en los radiadores decorando cual árbol de Navidad lo que hasta entonces fue una bonita estancia. El dueño no tenia muy buena cara, claro ..., supongo que sería porque le hubiese gustado más ver guirnaldas de lucecitas que unos calcetines pestosos y sucios decorando el bareto, pero quien se atreve a decirle algo a 9 tipos sospechosos de esquizofrenia-aguatica; Enrique que iba tomando confianza exclamo:

 

-E: Sois unos impresentables ...

 

Ya, ... pero quien es el valiente que se atreve a tener que hacerle la reanimación a unos dedos, de ciclista, con hipotermia, y peor aún si son los mejillones del Marqués ..., pa que te voy a contar. Bueno así y todo el guía se marcó un puntazo del 15 pagando el almuerzo. Te debemos 7 almuerzos que pagará el Marqués, claro. La lluvia apareció mientras devorábamos las butifarras, pero la suerte o el dominio del guía de la ruta hizo que parase de llover cuando nos pusimos en marcha.

 

Pedaleamos un tramo del camino, alreves, para enlazar con una pista que nos llevó hasta Can Cadafalc, sitio que ya conocemos de otras rutas y que nos sitúa  en la antesala de la bajada hasta Castellar del Valles. Me pareció oír que alguien dijo algo como: tened cuidad ... . Llegamos al pueblo en un plis-plas. Cruzamos Castellar y volvimos a desviarnos. Ojo, a partir de aquí no se admiten devoluciones de bicicletas ni pedirle a Dios que baje de donde esté y te empuje.

 

Efectivamente, amigos y queridas amigas, la ruta empezaba a ponerse dura de verdad, a modo de aclaración os diré que una grúa del tamaño de la releche, esto quiere decir muy grande, quizás más grande todavía, estaba en plena rampa sacando de una zanja a un camión de esos de la releche, ¿lo repito?. Bueno pues después de eso todavía quedaba mucho, pero mucho que sudar, por suerte había una pequeña explanada donde paramos a recuperar ..., el pulsometro que había salido corriendo y gritando: ¡¡¡ basta, basta, piedad, no volveré a pitar más ..., haber si revientas!!!.

 

Hago mención especial, con todo respeto, a una placa colocada en la explanada por unos colegas del BTT, dedicada a su amigo, recordando cuando subían juntos por esas rampas.

 

Pero nuestra aventura sigue porque todavía estamos subiendo y San Pedro esta empezando a soltar agua, por suerte con pocas ganas ya que solamente lloviznea. Aunque da igual porque el verdadero meollo esta en el suelo, unos charcos del tipo Mar Mediterráneo nos amenizan el retorno completando la ruta con unas sesiones de buceo. En una de las incursiones anfibias perdí de vista la horquilla de suspensión ..., que estrenaba hoy, todavía se me saltan las lagrimas cuando me acuerdo de lo limpita que estaba antes de empezar. Con estos datos podéis coger un metro y calcular la profundidad, por cierto me pareció ver a Nessie, Antonio y Jorge por debajo del lago.

 

Llegamos a un plano y aprovechamos la ocasión para hacernos un retrato familiar con las formas características de Sant Llorenç de Munt de fondo; y por fin bajada de vuelta hacia Terrassa, un compañero rompió uno de los cables de freno en plena bajada, por suerte no hay que contar ninguna noticia con tinta roja, ese color lo puso el terreno compuesto por arcillas y areniscas rojizas  contrastando con el desbordante verde de los bosques de pinos y encinas y matorrales de monte bajo. La montaña esta pletórica de belleza, una ruta muy guapa, gracias Enrique.

 

Estamos ya en Terrassa, nos despedimos de Enrique y Javier, montamos las burras en los coches y cuando nos estamos metiendo dentro una tormenta se desploma de golpe. ¿Será verdad que Enrique había pactado con San Pedro que no nos lloviese?. Lo comprobaremos en la próxima.

 

Bueno, pues una historia, más, real como la vida misma que os he podido contar gracias a este deporte y a mis amigos. Nos vemos o leemos en la Sierra, del Carmelo, de Prades, si el tiempo lo permite.

Vadi

 

Nota del autor: Como ya he referido en otras crónicas no se pretende ser ofensivo solo narrar una aventura de forma divertida utilizando el lenguaje más y menos políticamente correcto, gracias por entenderlo.  Y si no ya sabéis: ajo y agua ..., de Castellar. Por cierto se recomienda visitar el Café Bar Royal de San Llorenç Savall, el personal es muy atento y el sitio pintoresco; dejan entrar las bicis dentro y poner los calcetines en los radiadores. Gracias por el detalle y pedimos disculpas por desentonar momentáneamente.

 

 

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