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 Hoy es día 23 de Junio y para celebrarlo hemos decidido que la verbena la haremos en el Montseny, siguiendo con la tradición no pudimos escoger un día mejor para petar cual petardo verbenero. Salimos de Sant Boi alrededor de las 07:15 horas y como somos unos afortunados, por lo próximo que vivimos de esta montaña, enseguida llegamos al pueblo de el Figaró, en la falda occidental del fabuloso macizo del Montseny.

 

El recorrido propuesto en esta ocasión por el compi Carmelo (muy conocido en las tiendas de barritas energéticas), se mantiene en la filosofía del club, ... NO HAY DOLOR ¡¡¡. Salimos de Figaró , que está situado a 340 m. sobre el nivel del mar, sobre las 08:10 y empezamos a subir hacia el Tagamanet que está a 1056 m. .

 

Este desnivel en 20 Km., incluso, pon si quieres, 19 Km. se puede sobre llevar de una forma normal, “sobrao”, incluso relajado cantando el aleluya; pero claro ... ¿ por qué lo íbamos a hacer “asin “?, si lo podemos subir en 7 Km. pa reventar como serdos y sin peste porcina. Pues na, que en un pis-pas llegamos al Tagamanet. Nunca he usado tan poco el plato mediano, ... bueno es que la cadena ni lo conoció. Había unas rampas, ... que rampas había madre, eso no eran rampas, ...  eran lanzaderas del “Ispaasa” ese, ... cago entó¡¡¡.

 

Antes de llegar al Tagamanet se encuentra el lugar destinado a petar la traca final, las fallas de Valencia y sentir que tu espíritu se vuelve loco y te abandona; una gran losa de roca arenisca roja con un desnivel en subida de 180º te ameniza los últimos metros, acompañado de Pepelu que te putea cortándote la trazada en zigzag para hacerlo más interesante si cabe. Por cierto Pepelu ya salió nominado en la crónica de Montserrat, gracias Pepelu te quiero un montón, ... canalla¡¡¡.

 

Bueno llegamos al Tagamanet, dejamos las burras y subimos caminando hasta la ermita, vista colosal de las cordilleras y valles que rodean al Montseny, empezamos a tocar el cielo, pero todavía falta un poco más. Afoto de rigor y para abajo, nos dirigimos al Pla de la Calma, el nombre es sugerente ¿verdad?. Se me olvidaba, gracias al padre de Jorge que se quedo abajo y nos vigilo las bicis. Su cara era un poema, era la primera vez que salía con nosotros, tengo ciertas dudas de que lo repita.

 

Seguimos el camino, a partir de aquí la pista va subiendo suavemente y con descansos ( ji, ji, ji ), los prados rodean la pista y los valles nos muestran las montañas en lontananza. Que potito que es todo, llegamos al cielo en el Pla de la Calma a 1270 metros, a partir de aquí nos espera tremenda bajada, Yupiii ¡¡¡. Nuestra próxima meta era parar, pararapachin, para almorzar; llegamos hasta Collformic y todos los restaurantes estaban cerrados. Estoy a punto de enloquecer, siento que las tripas están como una cámara pinchada en la bajada de una trialera.

 

Dos guapas y simpáticas guías del Parque del Montseny nos indicaron que bajando por carretera se llega a un pueblo que se llama el Brull y allí podemos almorzar; un biker nos indicó como podríamos volver a enlazar con el itinerario que teníamos marcado, gracias a todos por ser tan enrollados. En el Brull nos dirigimos al restaurante que nos recomendaron las guías; Can Pascual, os recomendamos que si tenéis que papear probéis este sitio, buen servicio, rápido, buenas butifarras y una señora enrollada que nos atendió.

 

Con la cámara llena de carne, alguno también la lleno de vinillo, reemprendemos el camino siguiendo las indicaciones del colega biker y tras una tremenda bajada por pista enlazamos sin problemas con el itinerario. Si hubiésemos podido almorzar en Collformic la bajada por pista hubiese sido para flipar.

Continuamos bajando junto al margen de la Riera d’Avencó y llegamos a Aiguafreda, carretera y manta hasta el Figaró.

 

Eso es, eso es, eso es todo amigos ¡¡¡ .

 

PD:

Si no se sufre no se valora lo que tienes, podría ser de otra manera pero,...  de todas formas merece la pena el palizón.

 

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